Keep Calm

“La mejor técnica con los adolescentes es paciencia, paciencia y paciencia”

Si hay una época complicada para cualquiera, es la adolescencia. Los cambios se suceden a una velocidad de vértigo y todo se vive intensamente. Para los padres, no es un momento mejor. Sin saber si es mejor dejarlos sueltos o atarlos en corto, muchos son los que se desesperan. Para evitarlo, la psicóloga valenciana Belén Colomina dará algunas claves en la charla-coloquio que tendrá lugar a las 19.30 de esta tarde en el salón de actos de la Fundación CAI. Además, presentará el libro “La adolescencia”, en el que colabora el televisivo Pedro Aguado.

- En su obra da siete claves para prevenir los problemas de conducta en los adolescentes. ¿Cuáles son?

– Son cinco pasos para el desarrollo saludable de la identidad y dos para detectar cuándo es necesario pedir ayuda. El primero está basado en el autoestima, enfomentar los cimientos de la identidad. El segundo es la educación positiva, cómo poner normas y límites. Los padres no pueden tratarles de igual manera, hay que cambiar el modo en el que se les trata, el lenguaje… El tercero es la conducta proactiva, que sean responsables y se esfuercen en las metas personales. Si no hay esta conducta proactiva, ante un “no” reaccionan con rabia y se entra en una espiral que bloquea. Con una conducta proactiva, aunque haya una frustración, puedo levantarme y luchar por mis sueños. El cuarto es aprender a gestionar las emociones. Esta época es una explosión de vivencias, porque se sienten mayores y lo bueno es buenísimo y lo malo, catastrófico. Hay que buscar que las emociones no se queden encasquilladas en el cuerpo. Es importante saber observar, porque los adolescentes cuentan lo que quieren contar. El quinto es la comunicación y la resolución de conflictos, saber cómo se habla y como se escucha, porque en la actualidad se comunica mucho a través del móvil o desde la cocina a la habitación. El sexto es saber diferenciar entre autonomía y rebeldía, tristeza y depresión y rabia y violencia. Esperar a que se pase en esta época no funciona, pero hay que diferenciar porque un momento de rabia no tiene que causar preocupación. El último paso es el elaborado por Pedro Aguado, sobre drogas y adicciones, cómo hablar sobre ellas, como modelar el aprendizaje…

- Además el libro cuenta con ejercicios prácticos, ¿puede dar un ejemplo?

– Uno de los ejercicios es sobre la rabia, que es lo más recurrente, sobre cómo expresarla. También hay ejercicios de relajación para que los padres los apliquen o los hijos los conozcan. Otro es el de la “burbuja protectora”, para gestionar un abuso en el colegio, bulling, etc. y fortalecer la identidad para que no se crea lo que le dicen. Hay que hacer crecer una burbuja mental para fortalecer el yo y no ser vulnerables. También hay que fomentar los mensajes positivos. Los negativos bloquean, hay que pensar en positivo pero sin ocultar los defectos. Por ejemplo, decir que no va a aprobar no sirve, sino que hay que ayudarles a organizarse. Cada uno somos como somos y no hay que criticar sino dar soluciones.

-¿Cómo sabemos que un adolescente tiene problemas de conducta?

– Hay varios tipos de rabia: autolesiones, agresividad verbal, física… La rabia es normal cuando responde de forma proporcionada, si no es proporcionada ya hablamos de violencia. Es un tunel sin salida, solo cabe una espiral de tensión muy rápida. Por ejemplo, si se le dice al adolescente que no ponga los pies encima de la mesa es normal que proteste, pero si eleva mucho el tono, da empujones al sofá… es que algo mucho más grave pasa. Cuando pierden los nervios, destrozan cosas, consumen drogas, hay premeditación en sus actos o no empatizan con el dolor de otro hay que actuar y pedir ayuda.

- ¿Hay que estar muy encima de ellos en esta época?

– Parece que como son adolescentes los dejamos más de lado porque no nos necesitan tanto como de pequeños, pero son muy vulnerables. Si hay control, rebotan, por lo que es necesario una buena comunicación, mensajes positivos, etc.

- ¿Cuál es la importancia del entorno?

– Es superimportante. En esta edad se fomenta la identidad y la pertenencia a otros grupos fuera de la familia y hay que estar atento, observar y prevenir.

- En esta época es difícil decirles con quién pueden o no pueden ir…

– Si un adolescente responde “no me puedes decir con quién voy”, es que tiene un problema con sus padres. La prevención es importante, que se relacionen con grupos sanos. Por ejemplo, pueden pasar seis horas en un parque o apuntarlos a baloncesto, donde van a aprender a luchar, disciplina, hábitos saludables… Después, aunque digan esa frase, si hay autoridad, te va escuchar. Es muy importante crear vínculos saludables.

- ¿Qué es mejor: ser autoritarios, permisivos o un punto medio?

– En el libro hay diferentes estilos parentales. Ser colega de tu hijo no funciona, necesita unos padres. Tampoco la autoridad impuesta. Hay que reflexionar sobre un rol positivo y depende de cómo es cada familia. También es importante la forma de comunicar, la relación de los padres con él, entre sí y con el mundo. No se puede pedir que respete la naturaleza si yo no lo hago.

- ¿Cómo afecta a los jóvenes la crisis?

– Depende del tipo de conducta. Si es reactiva, no les va a gustar, porque pierden privilegios. Es imporante que haya una conducta proactiva, porque saben que haya lo que haya, puedes seguir luchando. También hay que explicarles lo que pasa, dentro de su nivel y sin pasar nuestra angustia a ellos.

- ¿Cuál es la clave para no desesperarse en medio de la edad del pavo?

– La mejor técnica es paciencia, paciencia y paciencia, aunque no es una época agradable para los padres.

Entrevista publicada en el Diario de Teruel el 7 de mayo de 2015